Munay

Vengo a recordártelo

“Vengo a recordártelo, por si las cosas ya no son como eran antes. Antes de que todo cambiara: antes de que yo me fuera a vivir a otra ciudad y de que tú te quedarás en el mismo sitio y con la misma gente. Porque parece que cuando vuelvo a casa nada ha cambiado y todo sigue igual pero para mí es al contrario, la ciudad es la misma pero mis sensaciones son completamente distintas. Quizá porque es verdad eso que dice Risto Mejide de que crecer es aprender a despedirse. A despedirse de la gente a la que quieres, de la gente a la que hasta ahora habías conocido para conocer a otra que te dará nuevas visiones, vivencias y sensaciones. Supongo que a eso se le llama echar a volar. Porque al fin y al cabo, como dice el señor Mejide una relación, sea del tipo que sea, es frecuencia y para mí en los últimos tres años y medio, han cambiado muchas frecuencias de mi vida, ni para bien ni para mal simplemente, son diferentes, y lo que yo sentía ya no es lo mismo, porque aquellos a quienes yo creía conocer ya no son como eran antes, o será que la diferente soy yo, porque de alguna manera, siempre lo he sido. Pero nunca olvidaré quien estuvo y está en los momentos en que lo necesite aunque para mí ya todo sea distinto. Aunque yo siga volando y tú te quedes dónde estás, jamás olvidaré que hubo un tiempo en que nos buscamos, en que nos necesitamos e incluso en que nos encontramos, así que gracias, no lo olvidaré ni a ti ni todo lo que hiciste por mi”.

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