Munay

Valores intangibles

“Es como gritar y que nadie pueda oirte.
Siempre te sientes culpable
de que alguien pudiera ser tan importante,
que sin ello, sientes que no eres nada.
Nadie entenderá nunca cuánto duele.
Te sientes sin esperanzas, como si nada pudiera salvarte.
Entonces cuando se acaba, desaparece,
casi desearías que todo ese mal asunto volviera,
para poder tener lo bueno”.

 Intro Rihanna ‘We Found Love’ (traducida al español)

Las empresas es lo que más tienen en cuenta pero, sin embargo, en las personas ocurre justo lo contrario, ¿es raro no? A una empresa lo que más le importa son las sensaciones, sentimientos o expectativas que el producto que pretende o quiere vender en el mercado sean en las que se fije el consumidor y no única y exclusivamente en la apariencia física del producto. Porque, se han dado cuenta de que, la mayoría de los productos existentes en el mundo global actual son tan homogéneos que tienen y deben buscar la manera de la manera de diferenciarse. Ser diferente en un mundo de iguales es lo que hace que, a día de hoy, compres o solicites un servicio. En cambio, en las relaciones humanas occidentales es el polo opuesto. Lo que vende es subir una foto con tu pareja y ver cuantos ‘Me Gustas’ (que en el caso del producto seria el precio) consigues en Instgram o en Facebook. Eso es lo que socialmente mola. Pero a mí la verdad es que el postureo no me gusta una mierda. No voy a decir que no me hago selfies o que no subo fotos, tampoco voy a decir que no me gusta vestir a la moda porque mentiría, y yo cada día que pasa, tanto para bien como para mal, tengo menos pelos en la lengua (al que le guste bien, al que no, ajo y agua). Personalmente creo que el hecho de que te guste la moda o el subir fotos a redes sociales – siempre y cuando se haga de una manera razonable y no sea una autentica frikada – no tiene nada que ver con el postureo. Postureo es echarte kilos de maquillaje en la cara a diario para que tu piel no respire (y para cómo no, taparte los granitos que te salgan) y subir una foto si y otra también, hacerte fotos enseñado todo de ti excepto tu ropa, lo que más importa, por supuesto y por desgracia siempre es tu cuerpo, está claro; postureo es quedar con tus amigas cada viernes para ir de compras y tomarte un café o una copa en el sitio más caro de la ciudad (y cómo no, haber subido la correspondiente foto de dicho momento a las redes sociales, ¡eso que no falte!) y no saber hablar de otra cosa que no sea el pintalabios o el pantalón nuevo que te has comprado la semana anterior con tu madre. Eso para mí es postureo y del malo, además. Eso para mí es lo que hace que los valores intangibles en las relaciones humanas – no solo en las parejas – se hayan olvidado, el valorar, la inteligencia, el que te hagan reír, el que te hagan sentir bien, el que se preocupen por ti porque les sale y no por quedar bien. Y es penoso. Echo de menos que se valore lo intangible, lo que no se ve, lo que la piel esconde, lo que no se llega a descubrir en el revolcón de una noche sino que solo lo puedes llegar a descubrir si decides despertar al lado de la misma persona el resto de los días…

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