Munay

Haz lo que te dé las ganas

Cada vez tengo más claro que el principal problema del ser humano es la comunicación. Que el mensaje del emisor casi nunca (y pongo el casi delante por eso de: nunca digas nunca) es recibido por el receptor como el emisor pretende o quiere que sea interpretado. Creo que la diferencia en la interpretación entre uno y otro no se produce por el canal sino por el código, tanto interno como externo. Porque dos personas pueden hablar el mismo idioma sí, pero más de las tres cuartas partes de las veces no interpretan la información de la misma manera. Y es ahí cuando el contexto que rodeaba al mensaje se va a la mierda. Es así. Y no hay cosa que más coraje me dé que lo que digo se saque de contexto, que se tergiverse, que se modifique. Porque si eso pasa, es ahí cuando llega el gran problema: la mala interpretación, los puñeteros malentendidos. Es entonces cuando el receptor intenta hacer creer al emisor que lo que él  o ella cree, piensa o dice está mal. Que lo que el emisor piensa no debería ser como él o ella dice sino como el receptor piensa, ya que esa, es la única posibilidad, o sino la única, la más adecuada al fin y al cabo. Y cuidado con salirse del pensamiento común porque eso ya puede ser la hecatombe.  Poco más y te conviertes, o mejor dicho, te convierten en un hereje.

Y esta es mi gran crisis. Porque yo nunca he sido igual al resto, nunca me considerado una más del rebaño, más bien al contrario. Y cada día me gusta más. Cada día me sienta mejor decir lo que pienso con respeto y educación: saber decir que no, hacer lo que me salga de dentro, simplemente porque me apetece y no sentirme obliga a hacer lo que a otras personas les apetece y a mi no ¿acaso existe mayor libertad que esa? Yo creo que no. Parecerá una tontería pero creo que en esta vida es fundamental tener personalidad y no dejarse llevar por lo que te diga, por ejemplo tu hermano mayor o tu mejor amiga. Ojo! No estoy diciendo que pedir consejo o ayuda a las personas que quieres esté pero, al final, TIENES QUE HACER LO QUE TE DÉ LA REAL GANA, LO QUE TE SALGA DE LAS ENTRAÑAS, porque si no nunca vas a llegar a conocerte a ti mismo, nunca vas a quererte, y consecuentemente, nunca vas a ser feliz. Porque esa es la mayor felicidad con uno mismo. Si tú te aceptas y te quieres lo demás también lo harán. Y quiérete igual o más cuando seas incoherente porque aunque no nos demos cuenta cambiamos constantemente: físicamente, sí, pero sobre todo de opinión. Eso es consecuencia de nuestras vivencias, de lo que nos hace únicos. Tenemos derecho a cambiar, a evolucionar pero, sobre todo a equivocarnos. Eso es lo que nos hace crecer, madurar. Quédate con quien acepte tus incoherencias, tus opiniones, tus pensamientos y sentimientos, el resto tarde o temprano te demostrará que no sabe estar.

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