Munay

Cuenta presente – Laura Escanes

Texto OriginalLaura Escanes

Tocaría hacer el balance de lo bueno y malo, al menos cinco minutos antes de la cuenta atrás. ¿Pero para qué? Si sólo serviría para arrepentirse, echar de menos, querer cambiar cosas y hasta algunas personas. Pero si empezamos a mirar qué nos ha faltado y qué nos ha sobrado, tenemos para rato.

Tiempo de pensar en las disculpas pedidas, los errores cometidos y los perdones otorgados. Pensarás en el gran error de este año. Y no sólo no te servirá de nada, sino que además te culparás de todo lo que ocurrió después. También te vendrán a la cabeza personas que han aparecido sin que esperases. Sonrisas que sólo al recordarlas te hacen sonreír a ti e incluso conversaciones que sabrías repetirlas de principio a fin. Empieza la cuenta atrás de que aquello que no dijimos, de los besos que no dimos y ahora corremos para hablar y besar antes de que sea tarde. Y que no te digan que es mejor tarde que nunca, porque nunca tarde fue mejor. Es tiempo de prisas y cosas mal hechas. De gracias fingidas, de planes de futuro                                                                                                     sinsentido, de besos fugaces, de abrazos fríos. Y así uno pierde la cuenta.

Podrías hacerlo de otra manera y dedicar los cinco minutos que quedan a pensar en los propósitos. Lo que yo llamo: cuenta futuro. Lo que no queremos repetir o lo que deseamos repetir. Lo que ojalá que no acabe nunca. Los viajes que tienes en mente. El a quién le vas a dar el primer beso, o el primer polvo. O a quién le vas a mandar el primer mensaje felicitándole el año. Ya ha empezado la cuenta futuro. Hazte una idea de las copas que te vas a beber la noche del 31. O la mañana del 1. Y las vas apuntando en tu lista mental de las 50 cosas que quiero hacer este 2016. Apuntarte al gimnasio. Quemar los diez kilos de las Navidades. Estudiar al menos dos semanas antes de los exámenes. Viajar. Leer más libros. Y ahí vamos.

Y luego está la cuenta presente.

Que no hace falta describirla.

Porque sólo son dos cosas.

Hoy. Y ahora.

Leave a Reply

Anterior

Jornada de reflexión

Siguiente

Valores intangibles