Munay

Corazón de piedra

Aunque estes adentro
Y este sentimiento se me antoje eterno
No tengo tu boca
No tengo tus ganas
Y por más que intento yo
Ya no entiendo nada

Vida loca

Francisco Céspedes

 

Corazón de piedra. En eso se está convirtiendo ese músculo que hace que la sangre bombe por todo mi cuerpo. Por una bofetada de la realidad, así, delante de mis ojos. De frente. Y no me pillo desprevenida pero joder cómo dolió. Porque me hubiera encantado ser yo la que entrelazase mis manos con las tuyas y poder besarte sin ningún tipo de vergüenza ni remordimiento. Porque desde el primer día lo supe. Fue un flechazo. En plena primavera la sangre se me altero como nunca antes. Yo, una romantica empederdina sí, pero que nunca imagino que esas cosas le pasarian. Solo en las peliculas. Pero a mi no. Y ahí estás, metida en mi cabeza, sin poder salir de mis sueños. Porque sé que eres tú. O eso quiero creer.  El problema es que intuyo que tú conmigo ni siquiera te has imaginado. Que somos colegas y ya. Y está bien, oye. Prefiero eso a nada.

Me he dado cuenta de que no puede ser. ‘Gracias’ a esa bofetada en la cara.  Y quizá sea mejor así. Pero siempre me arrepentiré de guardarme un ‘te quiero’ en la garganta. De no haberte hecho la pregunta que necesitaba respuesta para ser capaz de asimilar lo que estaba sintiendo por ti.  El haberme quedado callada. Por miedo. A que  tú no sietieses –ni sientas- lo mismo que yo. Por miedo a las consecuencias, en todos los sentidos, que mis descaradas insunuaciones pudiesen tener nada mas conocernos. La bola de nieve se ha hecho cada vez más grande para mí. Y tengo que salir de ella, como sea, aunque duela. Hacer de tripas corazón. Dejar que esta vez gane mi razón. Volver de piedra  mi corazón. Marcar distancia. Intentando no destruir lo que hemos creado. Pero no puedo prometer que no se vaya a romper. Porque me podré la coraza mas dura que he inventado hasta ahora. Dicen que la distancia es el olvido. Que lo mejor en estos casos es alejarse. Si es fisicamente, mucho mejor. Y yo en relaciones no correspondidas ya tengo un doble master con cum laude de nota final.

Pero esta vez cuesta más. Porque llegaste llamando a la puerta sin previo aviso. Me diste libertad, confianza y ganas de no frenar jamás. Me ganaste. Pero a mi ahora me toca perderte, o mejor dicho, dejar de quererte así.

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