Munay

Cobardía

Y otra vez vuelvo al mismo punto. Otra vez la cobardía invade mis neuronas y se apodera de mis palabras. Porque he vuelto a enamorarme. Un amor que nunca antes había experimentado. No por el quién, sino por el cómo. Y qué demonios también por el quién. Por ti. Vuelvo a estar en una encrucijada porque no me atrevo a decirte nada. Porque esta vez sé que es de verdad. Porque me quedó en blanco cada vez que te pienso. Porque eres con quien sueño. En quien pienso antes de dormir y nada más abrir un ojo. Porque siempre que no estoy contigo te echo de menos. Y nunca de más. Aunque no estés. Porque, por primera vez, tengo miedo a que me rechacen, aunque no sea la primera. Porque por primera vez tengo miedo a ganarle un pulso a mis sentimientos, atreverme a decirte la verdad y que se pierda lo que hemos construido. Bendita inteligencia emocional la nuestra.

Me hubiera encantado que nos hubiéramos conocido de otra manera. Porque, quizás, entonces, me sería más sencillo decirte que me gustas, que me gusta estar contigo. Porque me haces reír. Me haces pensar. Me haces sentir. Como no lo ha hecho nadie antes. Y lo sé desde que nos vimos por primera vez. Desde que entraste por esa puerta y me dijiste tu nombre después del ‘hola’. Y pusiste mi mundo patas arriba,   Porque no tengo muy claro lo que siento por ti. Lo que sí tengo claro es que me encantaría descubrirlo. Descubrirte. Pero soy incapaz de decírtelo. Aunque sí de escribirlo. Por no sé si lo que nos une es puramente circunstancial o va más allá de lo que estoy acostumbrada a vivir.

Así que por ahora dejaré que todo siga como está. Que el tiempo marque las agujas del reloj. Por una vez no tengo ganas de correr. Aunque me muera de ganas de besarte cuando te tengo cerca. De cogerte de la mano cuando andamos por la calle de noche. De decirte que veamos una peli y te quedes a dormir conmigo. O de que te quedes y no durmamos en toda la noche. Me da igual. Lo quiero todo contigo. Así que solo me queda esperar. Que todo fluya entre tú y yo. Y que poco a poco las ganas de ti le ganen espacio a mi cobardía. Lo que tenga que ser, será.

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