Dí Capacidad

Mi Vida Académica (II)

Al terminar Secundaría tome una de las decisiones más importantes de mi vida: cambiarme del colegio al instituto. Fue una buena elección. No me arrepentiré nunca de ella. Conocí a nuevas personas y mis notas mejoraron notablemente. Como todo cambio requirió un proceso de adaptación pero me sentí arropada en el IES Fernando Wirtz Suárez tanto por parte de mis compañeros como por parte de profesores y trabajadores del centro educativo. Fue una gran época de mi vida, con aspectos buenos y otros que no lo fueron tanto.

Con respecto a las adaptaciones y ayudas que necesité para cursar bachiller – y durante toda mi vida académica – fundamentalmente fueron dos: un ordenador y más tiempo para realizar tanto deberes y tareas como exámenes.  Lo que hice siempre fue hablar con mis profesores la primera semana de curso para explicarles qué era lo que más me costaba, como por ejemplo, coger apuntes.

Primero de bachiller fue un curso genial: y al final obtuve una de las recompensas más increíbles que pude tener: irme un mes a Inglaterra a un campamento en una ciudad a dos horas de Londres. Experiencia que nunca olvidaré y que la tengo guardada para contaros en otro post.

Pero segundo se complicó: dolores de espalda muy fuertes que desencadenaron en una cifosis dorsal e híper-lordosis lumbar, es decir, una acentuación de curvatura fisiológica lumbar de forma convexa. Por este motivo  tuve que tomar la decisión de hacer segundo de bachiller en dos años: un año unas asignaturas y al siguiente otras. Fue una época muy dura para mí pero fui consiguiendo mi objetivo poco a poco. Y de hecho, para realizar mis exámenes, me trasladaba a una habitación individual –siempre vigilada por unx docente – para poder utilizar un programa de reconocimiento de voz, ya que me suponía menos fatiga física.

Una vez que termine de examinarme de las asignaturas y aprobé bachillerato, me gradué y me  preparé para hacer los exámenes de Selectividad para poder acceder a la universidad, miles de horas en la biblioteca. La selectividad, en cuanto a logística sí que la realice de manera diferente. Me explico. Cuando hice las pruebas hace cuatro años, las personas con diversidad funcional realizábamos las pruebas en Pontevedra. Yo he estudiado  – hasta mi etapa universitaria – siempre en A Coruña. Tuve que hacer unas gestiones burocráticas con la ayuda de las orientadoras del instituto. Y posteriormente, trasladarme la semana de exámenes a Pontevedra. Tengo que decir que los gastos acarreados en esto corrieron por mi cuenta y la de mi familia (asistencia personal, viaje, comidas…). Una vez  llegue a Pontevedra me traslade al lugar donde realizábamos las pruebas, donde las personas que éramos de fuera también dormíamos porque era como una residencia o colegio interno. Para realizar los exámenes de cada asignatura, debido a mis dolores de espalda, tenía conmigo en cada examen a unx profesorx para dictarle los exámenes.

Tengo que recalcar que el examen y los temas eran del mismo tipo que realizaban mis compañerxs de clase en Coruña y el nivel de exigencia también.

Una vez aprobada la Selectividad decidí a donde irme a estudiar. El qué siempre lo tuve claro. Madrid siempre fue mi primera opción, mi sueño. Sueño que tarde o temprano cumpliré. La ciudad condal también sobrevoló mi cabeza. Y finalmente, me decante por  Valladolid. Próximamente os contaré cómo he vivido mi etapa universitaria.

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