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    Siéntete ORGULLOSX de AMAR

    Parece mentira. Parece mentira que en 2017 tengamos que celebrar el AMOR. EL AMOR EN LIBERTAD. La capacidad de amar, de sentir, de querer, de desear. Siempre digo que el amor es lo que mueve el mundo y la vida poco a poco me va diciendo que no me falta razón. Hoy es el Día Internacional del Orgullo y este año, la fiesta grande, se celebra en Madrid. Y yo me uno, por primera vez, este año, públicamente. ME SIENTO ORGULLOSA DE SER CÓMO SOY Y DE TENER LA CAPACIDAD DE AMAR DE IGUAL MANERA A HOMBRES Y MUJERES. Algunx que sepa medianamente quién soy podrá pensar que se me ha ido la cabeza. Pero de eso nada. Esto no es algo que se sienta de un día para otro. En mi caso, lo sé desde que tengo 16 años. Pero como todavía no he tenido ninguna relación sentimental con nadie nunca me había atrevido a expresarlo en voz alta. Ni siquiera a mi familia. Mi madre y mi hermano se enteraron hace menos de un mes, para que os hagáis una idea.

    Toda mi vida he sido muy reacia a hablar públicamente de temas amorosos, relacionados con cuestiones de género o con la sexualidad. Y lo sigo siendo. De hecho, no voy a “etiquetarme” aquí porque creo que: primero es algo que solo me concierne a mí y que tengo el derecho a marcar el ritmo de mi propia vida en este aspecto y segundo porque al no haber estado con nadie y al no haber tenido la intimidad suficiente tampoco tengo muy clara cuál es mi orientación sexual.  Pero creo que es necesario hablar de ello, aunque sea a través de un blog.

    Creo que es necesario explicarle al mundo que la celebración de El Orgullo no consiste en un afán de exhibicionismo, locura y desenfreno, como muchxs piensan. La Historia de la homosexualidad surge en la Edad Antigua. Y el movimiento del colectivo LGBT hace su reivindicación el penúltimo día de junio porque:

    Las autoridades de Nueva York durante los años sesenta mostraban su intolerancia negando la licencia para servir alcohol a los bares que eran frecuentados por homosexuales como medio de represión de esta clase de locales. Como éstos servían alcohol de todas formas, se tenía una excusa para realizar redadas policiales regularmente y acosar a los clientes. El 28 de junio de 1969 una de estas irrupciones en el bar Stonewall Inn en Christopher Street en el Greenwich Village desencadenó el levantamiento violento de los homosexuales contra las fuerzas policiales en unos disturbios que duraron tres días en las calles. Los sucesos de la madrugada del 28 de junio de 1969 no fueron el primer enfrentamiento de los homosexuales con la policía, ni en Nueva York ni en otros lugares. Ya había habido disturbios en la cafetería Compton’s en 1966 y en la Black Cat Tavern de Los Ángeles por una redada en 1967. Sin embargo diversas circunstancias convirtieron en memorables los disturbios de Stonewall. La ubicación del lugar favoreció su éxito, con calles estrechas que daban ventaja a los manifestantes sobre la policía. Además muchos de los participantes y residentes de Greenwich Village pertenecían a organizaciones políticas y pudieron movilizar a una comunidad gay grande y cohesionada en las semanas posteriores a las revueltas. Así esta acción tuvo mucho más impacto en la comunidad gay, más allá de un sentimiento de solidaridad a corto plazo, convirtiéndose en el punto de partida del movimiento de liberación LGBT”-  Fuente: Wikipedia

    Es una reivindicación del amor libre, sin importar cuál sea el género de la persona a la que ames o con la que quieras compartir tu vida. Y hoy, desgraciadamente en países como Arabia Saudí, Mauritania o Irán, no lo permiten. 7 países en el mundo castigan con pena de muerte el acto sexual consentido entre dos adultos del mismo sexo. Parece mentira que estemos en 2017. Llega el mes de junio y la visibilización es increíble – y más en este año, que Madrid es la capital de la celebración- pero ¿y el resto del año? Quizá por eso tengamos derecho y necesidad de gritarlo más que nunca cada 28 de junio.

    Vídeo: @De Vermut

    Por todo esto es necesaria la celebración del AMOR LIBRE hoy. Por eso hay que seguir visibilizando y defendiendo los derechos del LGBTIQ. Porque nadie debería matarte por amar. Por eso se celebra el WorldPride. Por eso me siento orgullosa de ser quién soy y de tener la capacidad de amar a quién me dé la gana.

    El amor siempre debería ganar. Hoy más que nunca, EL AMOR GANA. Siéntete ORGULLOSX

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    Capital

    BOM. Bomba va. Me da igual cómo te llames, tu edad, lo que sientas. Me dan igual tus sueños. Tu familia. Me da igual lo grande que pueda llegar a ser tu sonrisa o cómo es el color de tus ojos. Me llamo Capital. Y lo tengo todo. Todo eso que, tú no tienes. Eso sí, nunca he llegado a conocer,  y mucho menos entender, qué significa el concepto de igualdad. Ni tampoco el de equidad. Y sobre todo, sus diferentes matices. Pero quizás tú sí. Aunque no lo tengas todo, porque ya lo tengo yo. Tengo todo menos corazón. Pero eso jamás voy a decírtelo a ti a la cara. No pienso mostrarte mi talón de Aquiles. Porque tú y yo no somos iguales. Porque nuestro color de piel es diferente, ¿o es que no lo ves?  BOM. Corre. Porque voy a por ti. Sal corriendo con tus pies descalzados y con la vida y la casa sobre tus hombros porque voy a por ti. Me da igual. Apura. Corre. Sobrevive.

    Me da igual que te vayas a quedar sin casa porque tengas una pensión que no te da ni para pagar una factura de la luz, el  gas o el agua porque tienen unos precios que llegan hasta las nubes. O aún peor que ni siquiera tengas pensión. Porque recuerda cómo me llamo y acto seguido entenderás por qué a mí eso me da igual. Me da igual que seas una persona con diversidad funcional y todo lo que ingresas al mes tenga que ir a que una persona te ayude porque tu madre ya no puede contigo. Págatelo tú de tu bolsillo. O mejor, que sea tu madre, que tiene más de 60 años, quien te suba por unas escaleras a su espalda porque tú no puedes. Porque tú y yo no somos iguales ¿recuerdas?

    Me da igual cual sea tu sexo. Y mucho más tu orientación sexual. Bueno no, no me da igual. También voy a por ti. Y más si eres mujer. Porque si eres mujer, eres menos y debes pelear más. Tenlo claro ya. Porque yo voy a poder contigo. O al menos eso lo que me da ha dicho mi hermano y amigo PATRIARCADO. Con el que ayer después de cenar firme un PACTO. Un pacto en el que escribimos que poco a poco a poco nos vamos a ir cargando la declaración de los DDHH. Ni justicia, ni igualdad, ni empatía. Aquí y ahora. En pleno siglo XXI. Me lo cargo todo. Mediante la estructura de un Gobierno que se hace llamar Democrático. La cual he creado yo.

    Aunque reconozco que me está costando lo mío y no tengo claro si lo voy a conseguir. Porque hay gente (también  llamados personas) a mi alrededor que tienen todo eso que a mí me falta. Porque hay organizaciones que se están enfrentando a mí – yo, que lo controlo todo con la ayuda de  políticos, enfermedades y tanques, entre otras muchas cosas – para que pierda. Aunque voy ganando la batalla no sé si ganaré esta guerra o conseguirán destruirme. A mí y a mi amigo. Porque sigue habiendo ‘días de’ en el calendario. Porque esas personas nunca se cansan de pelear. Porque su corazón, eso que yo no tengo, es mucho más grande que todo lo que yo haya podido crear o destruir gracias a mi nombre. Porque, en el fondo, sé que el amor – que es lo que les sale del corazón –  es lo que mueve el mundo.

  • Dí Capacidad, Lifestyle

    Recordando sensaciones

    Nadando de pequeña

    He vuelto a nadar después de muchos años sin hacerlo.  Cuatro o cinco años, puede que más. Y no me he dado cuenta de cuanto lo echaba de menos hasta que he vuelto a estar dentro del agua (más de 10 minutos seguidos). Había olvidado lo relajada y bien que me hace sentir. De pequeña, como podéis ver en las fotos, he ido durante mucho tiempo a natación. Los médicos me lo recomendaron para coger fuerza y musculatura, ya que es el deporte más completo. Trabajas todo el cuerpo y, además, de una manera diferente ya que en el agua no existe el peso y también se pierde la noción del  tiempo (o al menos a mi me pasa). Por eso me gusta tanto. Por eso, y porque es el único lugar en el puedo caminar sin gran esfuerzo y ayuda. Es algo que me encanta, me hace sentir libre y fuerte. Así es que estoy feliz de haber decido volver a nadar. Y sobre todo. de perderle el miedo al agua.

    Puede que os preguntéis porque le tengo miedo al agua si antes nada. Pues bien, cuando era más pequeña, entre los 12 y los 15 años tuve que someterme a dos cirugías: una de las caderas y otra de la parte de atrás de las rodillas – las aventuras y desventuras de mis operaciones os las contaré en la categoría de DPC – una de las consecuencias de esas operaciones es que perdí gran parte de mi masa muscular, sobre todo en las piernas. Eso hizo que mi punto de gravedad y mi seguridad en el agua cambiasen, se perdiese y ya no me sentía segura. Pero espero que esa sensación desaparezca pronto.

    Me encanta volver a empezar de nuevo a nadar. Creo que tanto mi cabeza como mi cuerpo lo necesitaban. Necesitaban recuperar todas esas sensaciones que tenía casi olvidadas, entre otras lo cansada que te quedas después y el hambre que te entra, ¿o no? Pero creo que no hay nada mejor como volver a intentarlo y sentirse bien con una misma. Vosotros ¿qué opináis?

  • Lifestyle

    Jornada de reflexión

    Que yo quiero encontrarme en tus ojos, 
    que me ganes y puedas perderme, 
    que me queden algunos antojos 
    y me dejes sabor al pensarte.

    Y me crezca pintándote en rojo, 
    que me hables de vida y presienta… 
    que nací pa’ vivirla contigo.

    Que me toques la cara y me muera 
    cada vez que te arañe el destino.

    Alguien que sepa frenar enero, 
    alguien que sepa que viene fuerte

    Frenar enero – Crónica de un baile – Vanesa Martín 


     

    Quedan cuatro días para que acabe el año. Y ya van 22. Como cada año toca pensar en todo lo que ha ocurrido a largo de este año. Un año que empezó de la peor manera y lo único que espero es que, dentro de lo posible, este año no terminé tan mal como el anterior. Como siempre, hay cosas que nunca varían: personas que aparecen y no las esperas. Personas que no aparecen por mucho que las deseas, personas que sé que se van a quedar en este año (al igual que hubo personas que se bajaron de mi tren en el 2014 aunque fuera sin saberlo), personas que han aparecido y que espero que sea sigan por mucho tiempo más, y personas que han sabido demostrar que están aunque pareciera lo contrario y que aún quieren seguir estando que, al fin y al cabo, es lo que cuenta, ¿no?

    Hay aspectos en mi vida que sé que no van a cambiar en el próximo año por mucho que yo lo quiera, no porque yo no vaya a hacer nada para cambiarlo sino porque no dependen de mí aunque me afecten a mí. No todo lo que nos afecta depende de nosotros. Pero también sé que tarde o temprano estaré lista podré afrontar lo que esos posibles cambios puedan acarrear, se produzcan cuando se produzcan.

    Porque si  hay algo que me llevo aprendido en este año es: a mirar por mí, a decir lo que pienso y siento sin estar a riesgo de jugarme el pellejo, claro está, a hacer lo que yo quiero y lo que me apetece: como, donde, y sobre todo, con quien yo elija. Porque la vida es muy corta. Porque hoy estás y mañana no. Porque no es necesario dar tantas explicaciones, ya que, a la mayoría de las personas no les interesan y tú ahorras saliva, tiempo y dolores de cabeza. Porque es necesario dejar cadáveres por el camino para poder conseguir tus objetivos, porque siempre habrá gente quien intentará frenarte en tu empeño por conseguirlos, y no lo digo yo, lo aprendí de Risto Mejide.

    Seguramente habré cometido muchos errores a largo de este año que ya va sonando a despedida pero sé que esos errores me han hecho crecer. Que las penas me han hecho más fuerte y que las alegrías me han hecho querer siempre más de lo mejor, me han querer hecho superarme. Y con eso me quedo.

    Porque sé qué lo que me hace ser yo cada día que pasa son: las cosas que amo y las personas que siempre llevo conmigo tatuadas en mi corazón y en mi piel.

    Y siento que cada vez estoy más preparada, porque, ya se sabe que, lo mejor está siempre por venir.

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    Humanidad

    Hoy he tenido pesadillas. El ser humano se ha vuelto loco y cada vez lo está más. Y no lo entiendo, no lo puedo asimilar. Tengo escalofríos. Y siento rabia e impotencia pero sobre todo incomprensión, una incomprensión constante contra ciertos seres humanos aterradores.

    Nunca entendido ni entenderé muy bien el porqué de una guerra. Ni de las dictaduras. Nunca he entendido por qué matar a otro ser humano para conseguir un territorio, por la fe religiosa, las creencias. Es cada vez más habitual. Detesto la falta de empatía, de ponernos en lugar del otro, de respetar… cada vez tengo más claro que hay corazones que son de piedra, de acero inoxidable. Nunca entenderé por qué es necesario matar tan solo porque alguien sea diferente a otro cuando constantemente estar luchar. Decimos o contamos el número de víctimas de un atentado o de una guerra, sea en la parte del mundo que sea, como quien cuenta canicas, de forma fría, sin ningún resquicio de sensibilidad. Lo tenemos tan presente y es tan cotidiano que ya no nos sorprende, y eso, me aterra.

    A la par que el mundo ha ido evolucionando y mejorando parece que la sensibilidad humana se ha ido perdiendo, ha menguado y lo peor de todo, que no es lo primordial para nosotros. Estamos perdiendo nuestra capacidad de raciocinio y de amarnos.

    Cuando nos preguntan ¿qué somos? directamente decimos: PERIODISTAS, FUNCIONARIOS, COMERCIALES, EMPRESARIOS, PROFESORES, ESTUDIANTES…. CUANDO LA RESPUESTA DEBERÍA SER PERSONAS. Se nos olvida o es secundario cuando debería de ser lo primero. Sí,  lo sé, un mundo sin guerras ni conflictos sería un mundo ideal y eso, visto lo visto, hoy por hoy es impensable. Pero deberíamos de luchar porque así fuera. Aunque no sea fácil. Debemos luchar por ello. Porque vivir es un desafío constante.

    No creemos muy “grandes” e importantes cuando en verdad no somos nadie, no somos nada y pasamos de largo. La vida es muy corta, aunque no lo creamos. ¿De verdad merece la pena matar a otros? El mayor desafío de la vida es VIVIR. BASTA YA de tanta sangre. BASTA YA, FAVOR! Todos somos iguales: hombres o mujeres, tenemos los mismos órganos y un mismo corazón pero lo que cambia, por desgracia es la mente. Algunos pierden el raciocinio y se convierten en animales, en monstruos, en máquinas de matar. Y me da pena, me da rabia. No lo entiendo. No lo podré entender jamás.

    Hoy al igual que cada día doy las gracias por estar viva.